Estado y políticas públicas aportes para una reforma agraria.
DONISIO BORDA LUIS A. GALEANO JOSÉ N. MORÍNIGO RAMÓN FOGEL OLEG VYSOKOLAN PATROCINIO ALONSO J. RODRÍGUEZ y C. BITTAR E. SOSA, A. ALFONSO y E. CAMACHO J. A. BENÍTEZ y H. GARCÍA
El tema de la Reforma Agraria ha estado en el centro del debate e intereses de América Latina en las décadas del 60 y 70. Las políticas públicas tomaban como punto de partida y eje vertebrador, la alteración del régimen de tenencia de la tierra. Esta intención respondía a razones económicas y políticas bien marcadas.
Se trataba de resolver el problema de baja productividad de los factores productivos, tierra y trabajo, generar empleo y aumentar ingreso para desarrollar el mercado interno. la reforma Agraria permitía, entonces, la reconversión del capital fundiario en capital productivo para la industria o para la misma agricultura.
Resolvía de esa forma el obstáculo del déficit de inversión de capital y al mismo tiempo, solucionaba el problema de la mano de obra con escasa o nula posibilidad de desplazarse hacia sectores productivos más complejos. Esta suerte de reasignación de factores, daba lugar a la solución de empleo e ingreso y permitía articular los mercados de productos y factores dentro del territorio nacional.
A nivel más estrictamente político, se buscaba alterar la estructura de poder del sector de la oligarquía nacional, que no asumía los riesgos propios del capital y no se percataba del potencial desestabilizador de la generación de desempleo y minifundio rural; más aún, teniendo presente los cambios políticos que se originaron a partir del estallido social en torno a la tierra.
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