Mercosur: Sin lugar para la improvisación

La suspensión reciente de Paraguay de los órganos de decisión del Mercosur despertó el interés por entender mejor qué es el Mercosur y porqué y hasta dónde el Paraguay está comprometido en este proceso de integración regional.

Estas voces de protesta han apuntado a sugerir y hasta “urgir” la salida del Paraguay del Mercosur para hacer buenos y mejores negocios con otros países de la región y hasta con potencias como Estados Unidos, Europa y China. Lamentablemente un desconocimiento importante de la experiencia de Paraguay en el Mercosur en las últimas dos décadas lleva a concluir erróneamente que este proceso pudiera hacerse fácil y rápidamente.

Pensar en una política comercial para el Paraguay fuera del Mercosur implica dos cuestiones muy claras: tener una política de estado que permita construir esta alternativa y una oferta exportable, por lo menos, dos veces mayor que la actual. La primera todavía no la han implementado los sucesivos gobiernos de la democracia. Para alcanzar la segunda se debe trabajar para lograr una fuerte atracción de inversión en el sector productivo en el futuro inmediato.

No existen recetas mágicas ni de resultados inmediatos. La economía paraguaya no puede seguir dependiendo de hechos fortuitos y no planificados como la construcción de Itaipú y el boom de la soja para crecer a ritmos altos y sostenidos y para llenar y aumentar su canasta exportable. El Mercosur ha sido y seguirá siendo por un buen tiempo una plataforma adecuada de la inserción paraguaya al mundo. Trabajar una segunda plataforma implica seriedad y no improvisación. Implica, principalmente, un consenso público-privado que siente las bases de una política de desarrollo de Estado.

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