Las Regiones en Paraguay: antiguas protagonistas del dinamismo económico en los nuevos escenarios territoriales

Fabricio Vázquez[i]

La cuestión Regional en Paraguay

La preocupación por los desequilibrios regionales ha sido un tema recurrente en el análisis pero casi nunca en las políticas públicas. Por un conjunto de factores históricos, la población y la economía del país se concentró casi siempre en algunos puntos del territorio, siendo Asunción y su área circundante la zona de predilección para el asentamiento. No obstante, la percepción de lo regional fue siempre natural, donde el oriente y el occidente constituían la primera división regional.

De igual forma, la identificación de subregiones tanto en la región Oriental como en el Chaco seguía, al menos hasta 1990, con patrones naturales. Esta vez eran los puntos cardinales los que ordenaban el espacio. De esta forma las zonas de la región Oriental eran la subregión Este, Norte, Centro y Sur, mientras que el Chaco se subdividía en Alto y Bajo Chaco.

Esta forma naturalista y simplista de organizar el territorio fue funcional cuando primaba el “tiempo de la naturaleza”, es decir cuando el espacio aun no estaba ocupado ni integrado, siendo los elementos naturales, bosques principalmente, así como otros recursos naturales como los ríos y cerros. En efecto, desde 1906, la división administrativa paraguaya se basa en los denominados accidentes geográficos, donde los cursos de agua son los principales divisores de departamentos y distritos. A esto denominamos la gestión territorial y regional naturalista, donde los elementos que priman para identificar y gestionar las diversas regiones son sus elementos naturales ante el escaso poblamiento y la débil presencia de infraestructuras en esas subregiones.

Con estos elementos naturales surgen las principales instancias subregionales del país, los departamentos, que si bien algunos sufren modificaciones las mismas no afectan al sistema instalado sino que constituyeron adaptaciones del mismo, especialmente en las zonas fronterizas, las más alejadas de la capital y por ende las de ocupación reciente, como Canindeyú. De forma paulatina la base regional paraguaya, los departamentos, se consolidan como instancias de políticas y económicas que dan forma e identidad a las distintas zonas del país, sobre todo a partir de la década de 1960 en la que se implantan diferentes infraestructuras de comunicación y se asienta nueva población en las zonas fronterizas de colonización.

La cuestión regional surge, se consolida y se mantiene sobre la base de la diferenciación natural del espacio, que se convierte en territorios administrativos mediante la creación de departamentos. La deficiencia principal de este modelo de división regional radica en la gran diferencia de tamaños entre los departamentos lo que genera asimetrías “naturales” entre los mismos, a causa de las marcadas diferencias de stock de recursos naturales. De forma general, los departamentos más distanciados de Asunción son los más extensos.

Hasta hace muy poco tiempo no se había reflexionado en Paraguay sobre la dimensión regional tal cual es comprendida por la teoría, es decir como un conjunto de territorios de tamaño relativamente extendido que se caracteriza por un conjunto de actores, actividades e instituciones que le confieren cierto nivel de identidad interna y diferenciación externa.

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[i] Investigador de CADEP. Área Regiones y Desarrollo Territorial

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